ANÁLISIS – Yooka Laylee

GÉNERO: Plataformas
DESARROLLADORA: Playtonic Games
DISTRIBUIDORA: Team 17
VERSIONES: Linux, PC, PS4, Switch, Xbox One
FECHA DE LANZAMIENTO: 11.04.2017
VERSIÓN ANALIZADA: PC

ESPÍRITU RECUPERADO

Yooka Laylee nació como un proyecto kickstarter con la intención de recuperar el espíritu de aquellos plataformas 3D que tantas alegrías dieron en generaciones pasadas, sobre todo en la época de la primera PlayStation y Nintendo 64. De hecho la compañía Playtonic Games está formada por ex empleados de la legendaria Rare, en cuyo currículum hay joyas como Banjo-Kazooie o Conker’s Bad Fur Day. La cosa es que la ronda de financiación  fue un éxito absoluto y fruto de ello es el juego que nos ocupa, un plataformas 3D inspirado en los títulos mencionados, que recupera con acierto unas sensaciones difíciles de encontrar en el mercado actual del videojuego.

Como suele ocurrir en este tipo de producciones, el argumento es una mera excusa para ponerte a pegar botes por el escenario. En esta ocasión el dúo protagonista formado por Yooka, un lagarto verde, y Laylee, un murciélago morado, se las tiene que ingeniar para recuperar las páginas de un libro mágico que se encuentran diseminadas por cincos mundos y un nexo común desde el cual se accede a cada uno de ellos. En total hay más de cien páginas, aunque no es necesario conseguirlas todas para acabar la aventura. Como es lógico, el acceso a cada mundo está supeditado a un número concreto de páginas, y no solo eso, los mundos cuentan con dos niveles de desbloqueo, uno que muestra una versión reducida del mismo, y un segundo que desvela el escenario al completo. Esos cinco mundos pueden parecer pocos, pero dado el tamaño y secretos que alberga cada uno, resultan suficientes para tenerte entretenido más de veinte horas fácilmente.

El desarrollo de cada uno de estos mundos suele obedecer al mismo patrón: intentar recoger el mayor número de páginas posibles. Aquí no vale solo con ser un tipo hábil en el arte del plataformeo, que también, ya que un buen puñado de las páginas solo son accesibles tras superar algún mini juego o un puzle. Al principio los protagonistas cuentan con habilidades muy limitadas, pero a medida que avanza la aventura se irán desbloqueando nuevos movimientos que te permitirán explotar los escenarios en toda su extensión, lo que implica que tendrás que revisitar los mundos para conseguir todas las páginas a las que anteriormente no podías acceder.  De correr, pegar mamporros y dar saltos pequeños, pasarás a poder desplegar un buen puñado de movimientos y habilidades, como volverte invulnerable, volar durante grandes distancias e incluso hacerte invisible.

Las páginas no son las únicas cosas a recolectar. Por el camino hay plumas que puedes canjear por nuevos movimientos, así como personajes y objetos ocultos que te dan acceso a mini juegos y tónicos, que no son otra cosa que habilidades adicionales para el dúo protagonista. Al igual que ocurre con las páginas, no es necesario recogerlo todo para terminar la aventura, pero es una práctica la mar de recomendable si quieres disfrutar del diseño de escenarios. Me gusta que el juego no te dé nada mascado, que no haya saltos prefijados, o que las pistas a la solución de muchos puzles estén en los diálogos con los personajes o en el propio escenario. Y no me gusta tanto que los enemigos sean bastante intrascendentes y solo merece la pena recalcar los enfrentamientos contra jefes finales, que tampoco son la bomba. Cosas positivas y negativas aparte, todo el planteamiento suena muy familiar, que es precisamente lo que sus creadores estaban buscando sin ningún pudor.

El envoltorio es igualmente un guiño constante hacia aquella época. El simpático diseño de personajes, sus animaciones, el colorido y ambientación de cada mundo… Todo está pensado para trasladarte a los tiempos de los grandes plataformas 3D, solo que con un acabado técnico mucho más actual, como es lógico. Aún así está muy lejos de ser un portento gráfico como por ejemplo lo es Ratchet & Clank, pero en movimiento resulta un producto muy agradecido de ver. Las melodías que acompañan a cada mundo y los graciosos sonidos que emiten los personajes, también ponen su puntito a la hora de recrear esa sensación de familiaridad que se espera en un título de este género. Sin embargo no todo resulta tan positivo. La cámara es sin duda el apartado menos depurado, lo que en un juego de este tipo supone un problema bastante grave. A sabiendas de lo mal que funciona, los desarrolladores han incluido la opción de manejar la cámara manualmente, lo que suaviza el problema pero no llega a erradicarlo por completo. Habrá apartados que gusten más o menos, pero si a Yooka Laylee hay que reprocharle algo es, sin lugar a dudas una cámara que no funciona como es debido.

Yooka Laylee ha terminado siendo un producto muy peculiar. Peculiar por la forma en la que se financió, y peculiar por ser un tipo de juego que muchos ya creíamos cosa del pasado. Lo mejor que se puede decir de él es que el resultado final ha merecido la pena. No es un título especialmente brillante en ninguno de sus apartados, y seguramente tampoco será recordado en ningún “top ten” del género, pero lo que sí consigue es hacerte pasar un rato estupendo rememorando un estilo de juego que sigue resultado divertido. Y al fin y al cabo eso es lo que muchos buscamos en un juego.

LO MEJOR
Buen diseño de escenarios y puzles.
Gráficos y sonidos chulos.

LO PEOR
La cámara no es especialmente precisa.

7/10

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