ANÁLISIS – Horizon: Zero Dawn

GÉNERO: Sandbox
DESARROLLADORA:
Guerrilla Games
DISTRIBUIDORA:
Sony Interactive Entertainment
VERSIONES:
PS4
FECHA DE LANZAMIENTO:
01.03.2017
VERSIÓN ANALIZADA:
PS4

EL AMANECER DE UNA SAGA

Tras más de una década trabajando en cuerpo y alma en la saga Killzone, Guerrilla Games se ha destapado con una nueva IP que promete darnos muchos momentos de alegría. Horizon: Zero Dawn es de esos juegos exclusivos que justifican la compra una consola, y dado el excelente recibimiento que ha obtenido tanto a nivel de críticas como de ventas, seguramente veremos más títulos ambientados en este nuevo universo. Pero ¿qué tiene de especial este juego si parece un sandbox más? Pues en un principio poca cosa. Zero Dawn es una amalgama de conceptos y mecánicas ya explotadas en otros títulos similares, eso sí, ofrecidos bajo un envoltorio espectacular y no menos pletórico de personalidad.

La historia nos traslada a un futuro en el que la humanidad vive en pequeñas tribus atemorizadas por unas criaturas mecánicas de las que poco o nada se sabe de ellas. La exuberante vegetación ha acabado por devorar las gigantescas estructuras de los llamados “Antiguos”, aquellos que poblaron la Tierra siglos atrás. ¿De dónde han salido estas máquinas y por qué están allí? Averiguarlo será la tarea de Aloy, una chica huérfana que no pertenece a ninguna tribu, una paria que tendrá que ganarse el reconocimiento de los demás a base de lucha y tesón durante decenas de horas de juego. El trasfondo argumental combina de manera acertada conceptos como una sociedad primitiva de rígidas costumbres, con la tecnología futurista de una civilización anterior tecnológicamente avanzada. Quizá he echado en falta algo más de profundidad en las rencillas entre tribus, o en el desarrollo de los personajes secundarios los cuales tienen poca “chicha”, pero como primera entrega tampoco hay mucho más que reprochar. Es un diamante en bruto que seguramente dará muchas satisfacciones en los años venideros.

En su conjunto, el desarrollo de Horizon tiene mucho más de The Witcher 3, Far Cry o Assassin’s Creed que de GTA V por poner algunos ejemplos del género. Hay un mapa enorme repleto de actividades que hacer, de gente que ayudar, y de objetos que coleccionar; pero al mismo tiempo hay mucho de coger plantas, ramas y todo tipo de artilugios para mejorar los pertrechos de la protagonista. No es un juego de rol como tal, pero sí que deja experimentar cierta evolución del personaje a través de su armamento y habilidades adquiridas mediante puntos de experiencia, muy a lo Far Cry para qué engañarnos. Afortunadamente, dicha aparente “vulgaridad” no es tal. A poco que rasques la superficie verás que el juego es capaz de sacarse un par de ases en la manga para conquistarte de pleno.

Las máquinas y todo lo que gira en torno a ellas es, sin duda, lo más destacable de esta producción. El mapa de Zero Dawn está repleto de criaturas que campan a sus anchas, algunas de ellas agresivas, otras muy agresivas, y cómo no, las terriblemente agresivas. Cada tipo de máquina requiere de una técnica de combate diferente que aporta una gran variedad al sistema de lucha. Esto no va de enlazar combos como si de un hack & slack se tratase, sino de combinar puntería y sigilo con el fin de acertar a las partes más vulnerables de cada máquina. Estas tienen sus puntos fuertes y débiles que tienes que aprovechar con un armamento formado por rudimentarios arcos y hondas capaces de lanzar flechas con diferentes propiedades, como electricidad, fuego o hielo. Las máquinas más débiles pueden ser aniquiladas con un golpe certero, pero las más peligrosas requieren de una cuidada planificación, casi como si de un jefe final se tratase. Como es lógico, a medida que Aloy se enfrenta a máquinas más poderosas, los combates irán ganando en intensidad  y dificultad, pero también en recompensas que luego podrá canjear en los vendedores de turno. No obstante las posibilidades no terminan aquí. También puedes aprender a sabotearlas para que luchen en tu favor, e incluso usarlas como medio de locomoción para recorrer los escenarios más rápido que a pie.

El desarrollo de las misiones suele incluir las respectivas dosis de exploración -mediante un sistema de investigación fuertemente inspirado en The Witcher 3-, algún que otro momento de escalada light, y sobre todo acción, ya sea contra máquinas de todo tipo como contra humanos, estos últimos mucho menos atractivos y desafiantes, todo sea dicho. Como es la tónica habitual en el género, las misiones principales tienen un desarrollo más cuidado, pero al igual que ocurría en el juego de CD Projekt, se ha intentado que las misiones secundarias sean algo más que hacer de recadero. En este sentido se nota que hay un trabajo en la planificación de muchas de ellas, y suelen incluir una historia como trasfondo con algún que otro giro inesperado, pero no llega a las cotas del juego protagonizado por el brujo, que sigue siendo el ejemplo a imitar. Tampoco resulta tan satisfactorio el sistema de decisiones, cuyas consecuencias afectan poco o casi nada al desarrollo del juego. Se lo podían haber ahorrado y nadie lo habría echado de menos.

El trasfondo argumental se ve complementado con los típicos audios y escritos diseminados por los escenarios, que aportan su granito de arena a la parte narrativa, pero que no va mucho más allá de lo que se estila en el género. Donde no hay queja posible es en la cantidad y calidad del contenido que ofrece. A poco que quieras explorar el escenario y hacer un buen puñado de secundarias, tienes aseguradas fácilmente más de 50 horas de diversión, y lo mejor de todo, sin en el menor atisbo de aburrimiento o de estar haciendo lo mismo una y otra vez. Cualquier desplazamiento de un punto a otro del mapa, puede derivar en un divertido enfrentamiento contra alguna temible máquina. Además, el nivel de dificultad está calibrado para que a poco que te despistes, seas masacrado sin piedad. Un pequeño traspiés al esquivar una embestida de una máquina normal puede resultar fatídico, sobre todo porque la heroína sufre mucho daño con cada golpe recibido.

Pero Zero Dawn es mucho más que un sistema de combate acertado. Los desarrolladores han sabido darle su toque personal a ideas ya vistas en otros juegos. No hay atalayas a las que encaramarse para desvelar una porción del mapa, pero en su lugar hay unas máquinas gigantes que se desplazan por los escenarios siguiendo una ruta prefijada. Has de escalarlas hasta su cabeza para sabotearlas, no sin antes haber despejado las zonas colindantes de máquinas hostiles que la protegen de asaltantes como tú. Contemplar su magnitud, lo bien que se mueven y las espectaculares vistas que proporciona estar subido a ellas, es un auténtico placer para los sentidos. Y llegado el momento de pisar tierra firme, nada de tirarse a un montón de paja “milagrosa” para acolchar la caída, mucho mejor, y hasta cierto punto realista, es bajar en rapel con tu cuerda. Como he dicho, son pequeños detalles que hacen de Zero Dawn un juego de parecidos evidentes, pero al mismo tiempo único.

Y sorprendente es, con mucho, el apartado técnico. Guerrilla ha sido capaz de exprimir el potencial de la máquina de Sony como pocos podíamos imaginar, dando como resultado uno de los juegos más potentes y bellos que se pueden encontrar hoy en día. Los entornos son enormes, variados y están plagados de detalles, los personajes están estupendamente animados, y qué decir de las criaturas, simplemente alucinante ver cómo se mueven y lo bien recreadas que están. No recuerdo muchos juegos capaces de mantener un nivel técnico tan alto en todas sus facetas. Como es lógico, meter tanta chicha en un hardware modesto implica algunos recortes, como el hecho de que no se pueda acceder al interior de las viviendas, que gran parte de la hierba no reaccione al paso de Aloy, o que algunos objetos pierdan detalle a los pocos metros de donde se desarrolla la aventura. Poca cosa para uno de esos juegos en los que podrías pasarte horas haciendo capturas con su modo Foto. La banda sonora quizá pasa algo más desapercibida, no así el estupendo doblaje al castellano de los abundantes diálogos que hay durante la aventura.

Horizon: Zero Dawn no es solo un gran exclusivo, sino también uno de los sandbox más atractivos que te puedes echar a la cara hoy en día, independientemente de la plataforma sobre la que corra. Puede que recicle muchos aspectos de otros juegos del género, pero también es capaz de darle su punto de vista, un toque personal que le hace sentir diferente aunque en el fondo sea lo mismo. Su atractivo sistema de combate junto a la excelente ambientación, siempre apoyada sobre un apartado visual excelso, son argumentos de peso para convertirle en todo un imprescindible. Aloy y su mundo plagado de máquinas han llegado para quedarse, y eso es una muy, pero que muy buena noticia.

LO MEJOR
Un universo atractivo con mucho potencial.
El sistema de combate contra las máquinas.
Técnicamente espectacular.

LO PEOR
Tiempos de carga elevados.

9/10

 

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