ANÁLISIS – SOMA

GÉNERO: Terror
DESARROLLADORA:
Frictional Games
DISTRIBUIDORA:
Frictional Games
VERSIONES:
Linux, Mac OS, PC, PS4
FECHA DE LANZAMIENTO:
22.09.2015
VERSIÓN ANALIZADA:
PC

TERROR EXISTENCIAL

A pesar de su pequeño tamaño, Frictional Games es una compañía que cuenta con juegos de terror bastante apañados. El éxito cosechado por la trilogía Penumbra y sobre todo con Amnesia: The Dark Descent, les erigió como un nombre muy respetado dentro de la industria, y en un punto de referencia dentro del género. Si quieres pasar miedo, esta gente sabe cómo hacerlo, de eso no hay la menor duda. El siguiente paso era evidente: crecer en todas las áreas posibles para terminar de dar ese salto que le permita codearse con las grandes compañías de la industria. ¿Lo habrá conseguido?

SOMA no se aleja mucho del género que tan bien llevan dominando durante la última década, pero que sea parecido a otros títulos de la casa no quiere decir que no tenga entidad propia. Se le nota un puntito de ambición que no había en anteriores títulos de la compañía, y aunque no se trata en ningún caso de un producto que vaya a dejarte asombrado con sus valores de producción, sí que hay más esmero en áreas que antes se presumían más secundarias, quien sabe si por falta de recursos o por una mejor distribución de ellos. Sea como fuere, lo importante es que dicho salto ha llegado, y se nota.

Soma2

A nivel narrativo el juego es una auténtica delicia. Tanto la historia como el trasfondo son aspectos en los que Frictional Games ha puesto toda la carne en el asador. Sin querer entrar mucho en detalle, basta con saber que tras un interesante prólogo apareces en una instalación sumergida llamada Pathos-II la cual se encuentra aparentemente desierta. Como suele ocurrir con este tipo de premisas, te tocará ir desvelando una compleja trama que sabe jugar con temas filosóficos y morales, y sobre todo, que te incita a pensar qué es lo que nos convierte en seres humanos. Puede sonar demasiado pretencioso y profundo, pero lo cierto es que la implicación emocional que plantea funciona a las mil maravillas, sin olvidarse eso sí, de la parte más cruda, la que te pone el corazón a mil por una entidad, criatura o llámala como quieras, cuya presencia no hace otra cosa que darte por saco. Y créeme cuando te digo que lo consigue.

SOMA no se ciñe a un género en concreto, sino que coge un poquito de aquí y otro poquito de allá creando una experiencia realmente única. Por momentos es un walking simulator que te lleva de la mano por sus entornos mientras suceden cosas a tu alrededor, y por otros es un juego de exploración en el que hay puzles de fácil resolución, que encajan a la perfección con el trasfondo de la aventura. El resultado de sumar ambos conceptos es casi perfecto. La historia se va desarrollando de forma fluida mediante emails, registros de voz, pensamientos en alto e incluso conversaciones con otros personajes, al tiempo que te dejas embaucar por una ambientación poco menos que sensacional. La recreación de Pathos-II es genial desde varios puntos de vista, desde el puramente artístico con la evidente degradación de sus instalaciones, hasta en la coherencia de la distribución de los departamentos y estancias que la componen. La guinda al pastel la pone uno de los mejores sonidos de ambiente que recuerdo en un juego de este tipo. Si tienes unos buenos altavoces o cascos, literalmente vas a alucinar.

Hasta aquí todo parece perfecto, pero SOMA también adolece de algún que otro punto menos brillante, y uno de ellos afecta directamente a una mecánica jugable. De vez en cuando ese “fluir” del que hablaba en el párrafo anterior se ve interrumpido por una presencia de la que hay que huir o pasar desapercibido, por cierto muy al estilo de Alien: Isolation aunque con menos gracia y encanto. En esos momentos el juego aboga porque seas sigiloso esquivándole como buenamente puedas, mientras encuentras ese objeto que supone la solución al siguiente puzle. Son momentos que cumplen con la finalidad de mantenerte en tensión ante un encuentro fortuito, pero he echado en falta más posibilidades, como el poder ocultarte debajo de una cama o meterte dentro de una taquilla mismamente, opciones ya disponibles en su competencia más directa. Las secuencias, que se repiten sin apenas variación de ningún tipo, ganarían un punto de dinamismo que le vendría muy bien al conjunto.

No obstante la experiencia global sigue siendo muy satisfactoria, me ha parecido eso sí, que SOMA funciona mejor cuando se aleja del terror puro y se centra más en la historia y los puzles. Hubiese bastado con darte un susto de vez en cuando para que el efecto de tensión constante siguiese ahí, porque sinceramente no recuerdo muchos juegos que por el simple hecho de ir caminando por unas instalaciones sean tan inmersivos, y todo ello sin necesidad de contar un apartado técnico de infarto. En este sentido el juego ha dado un salto evidente respecto a anteriores producciones de la compañía, pero aún hay margen de mejora en materia de texturas, o en las ralentizaciones que se producen al cargar una nueva zona. Son detallitos que no empeñan unas doce horas de ambientación magistral que dejan bien claro por qué Frictional Games sigue siendo una compañía con muchas cosas que aportar al género.

LO MEJOR
Ambientación excepcional.
Argumento interesante.

LO PEOR
Secuencias de terror menos inspiradas.

7/10

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