ANÁLISIS – Max: The Curse of the Brotherhood

maxcoverGÉNERO: Plataformas/puzles
DESARROLLADORA: Press Play
DISTRIBUIDORA: Microsoft Studios
VERSIONES: PC, Xbox 360, Xbox One
FECHA DE LANZAMIENTO: 20.12.2013
VERSIÓN ANALIZADA: PC

COMO LOS MEJORES

Max: The Curse of the Brotherhood es de esos juegos que a primera vista engañan. Y lo hace en gran medida por ese aspecto visual de película de animación, de entornos coloridos y personajes graciosos que auguran un juego sencillote y divertido, pero que en realidad esconde mucho más; y también porque a pesar de ser un juego de plataformas, los puzles son tanto o más importantes que las mismas, y además, lo son para bien. Es más, bajo el aspecto de juego cuco hay un título cuyas mecánicas están pensadas para plantearte retos moderadamente complejos, y lo hace con gran acierto. Tanto es así que a pesar de su poca relevancia en los medios, creo que este Max podría codearse sin miramientos con otros grandes títulos digitales de la industria.

El argumento no es ni mucho menos lo más elaborado del juego. Max es el típico hermano mayor que está hasta las narices de aguantar las trastadas de Felix, el pequeñajo de la casa. Su hartazgo es tal que un buen día, al regresar del cole, le da por “googlear” para ver cómo solucionar su problema, y mira tú por donde recita un hechizo que abre un portal a otro mundo por el que su hermano es secuestrado. Y oye, por mucho que Max esté hasta el gorro de Félix, en el fondo es su hermano, así que sin pensárselo ni un segundo atraviesa la puerta interdimensional dispuesto a rescatarlo. Una historia sencilla y sin complicaciones, pero para el caso, suficiente.

max1Los primeros compases del juego ofrecen un desarrollo muy masticado si eres aficionado al género, con la típica huida del héroe ante el acecho de un monstruo entre plataformas que se desmoronan con solo pisarlas. De hecho parece el enésimo juego 2.5D que tantas veces has jugado en los últimos años, pero afortunadamente la cosa se vuelve mucho más interesante en cuanto hace aparición el rotulador de Max, un artilugio a priori inofensivo que gracias a unos poderes mágicos, se convertirá en tu herramienta principal. Al principio solo puedes elevar ciertas plataformas del escenario con él, pero a medida que la aventura avanza se van sumando nuevos poderes, hasta un total de cinco, que cambian por completo la jugabilidad.  No solo se trata de poner el rotulador en una parte del escenario y hacer clic para que brote “algo”, sino que muchos puzles te obligan a ser creativo, a dibujar un objeto que sea apropiado para que las leyes de la física hagan su trabajo. El rotulador puede mover montículos, crear ramas, lianas, corrientes de agua y fuego, y con esas posibilidades has de superar unos puzles muy bien pensados, capaces de ponerte en aprietos en más de una ocasión. El hecho de tener que encarar el rotulador hacia un punto de la pantalla puede parecer un proceso poco ágil, pero ciertos automatismos como acercar el puntero al objetivo, evitan que se convierta en una problema serio.

max2Max: The Curse of the Brotherhood es un juego exigente, y lo es en el buen sentido del término. Muchos puzles te obligan a combinar las diferentes habilidades del rotulador, a agudizar el ingenio y a pensar rápido, pero una vez superados la recompensa merece la pena. Acabarse el juego está al alcance de todos, no es un Dark Souls ni mucho menos, pero conseguir todos los secretos al 100% sí que requiere de un puntito extra de atención que en otros juegos similares, cosa que se agradece enormemente. Las secciones de plataformas están en todo momento en un segundo plano siempre como consecuencia de la resolución del puzle, de hecho la mayor complicación surge en secuencias de huida en las que el juego te obliga a ser extremadamente preciso. Son pequeños “paréntesis” que has de realizar casi a la perfección, y que además te suelen exigir rapidez mental para pensar qué hacer con el rotulador en una especie de tiempo bala. Son trepidantes y divertidos pero de desarrollo algo rígido, ya que pasárselos a la primera es una tarea algo complicada si no conoces la secuencia completa. No es nada dramático, pero digamos que en algunos casos se requiere memorizar cómo superar el siguiente obstáculo.

max4

Los siete capítulos de los que consta la aventura pueden darte unas seis horas de juego perfectamente, alguna más si te dedicas a encontrar todos los secretos que hay por los escenarios, y la verdad es que apetece revisitar los capítulos en los que te has dejado algo por descubrir. Dado el carácter digital del título, lo veo una duración bastante acorde. Y lo mismo se puede decir del apartado técnico, con el motor Unity haciendo un buen trabajo en el estilo cartoon del juego, pero sin excentricidades. Es cierto que en los primeros planos sufre algo más de la cuenta debido a alguna textura estirada, pero por lo general Max es un juego muy chulo de ver. Tecnicismos aparte, lo verdaderamente importante de este título es que a nivel jugable resulta muy estimulante gracias a un diseño de puzles verdaderamente satisfactorio. Hasta cierto punto me sorprende lo desapercibido que ha pasado el título, de hecho me vienen a la mente unas cuantas obras muy aclamadas a las que este Max: The Curse of the Brotherhood no tiene nada que envidiarles. En definitiva, una sorpresa altamente recomendable.

LO MEJOR
Buen diseño de puzles.
Nivel de dificultad bien ajustado.

LO PEOR
Algunas secuencias algo rígidas.

8/10

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