ANÁLISIS – Assassins Creed: La Hermandad

GÉNERO: Aventura
DESARROLLADORA: Ubi Soft
DISTRIBUIDORA: Ubi Soft
VERSIONES: PC, PS3, Xbox 360
FECHA DE LANZAMIENTO: 16.11.2010
VERSIÓN ANALIZADA: PC

UN PASO MÁS HACIA EL AC DEFINITIVO

Que una saga se instaure entre nosotros con carácter anual, como ocurre con Assassins Creed, tiene puntos evidentemente malos, pero también otros muy buenos. Esto queda más que demostrado con La Hermandad, la tercera entrega de la serie que, en mi opinión, consigue algo que sus predecesores no supieron hacer: aplazar el aburrimiento. Hablar de Assassins Creed es mentar la repetición, casi hasta la náusea, de las mismas acciones una y otra vez, acciones que tras más de 10 horas de juego se vuelven un auténtica pesadilla. Afortunadamente en esta última entrega hay tantas cosas por hacer, tantos lugares que visitar, y tantas situaciones diferentes que afrontar, que pasarán muchas, pero que muchas más horas, hasta que empecemos a sentir esa sensación de hastío que tan rápido llegaba en anteriores juegos. Pero vayamos por partes.

Assassins Creed: La Hermandad retoma la historia de Ezio Auditore justo tras el final de Assassins Creed 2. Sin querer entrar en detalles para evitar posibles spoilers, Ezio vuelve a enfrascarse en una aventura en la que tendrá que reclutar a mercenarios y asesinos para recuperar, barrio a barrio, la ciudad de Roma y hacerse al fin con el ansiado Fruto del Edén. En el camino conocerá figuras ilustres como César Borgia, Maquiavelo, Copérnico o nuevamente Leonardo Da Vinci y sus impresionantes inventos. En esta ocasión toda la acción tiene lugar en una única ciudad, Roma, lo que puede parecer un paso atrás respecto a sus anteriores entregas, pero nada más lejos de la realidad. Roma es grande, enorme, y dispone una variedad de escenarios que nada tienen que envidiar a otras localizaciones de la saga. Pasear por ella, conocer sus gentes y sus numerosos monumentos, alguno de ellos tan característico como el Panteón, el Mauselo de Augusto, el Palacio del Senado o el mismísimo Coliseo, es una auténtica delicia.

Assassins Creed: La Hermandad se muestra nuevamente como un “sandbox”, cuyo protagonista, el ya conocido Ezio Auditore, tendrá que ir cumpliendo misiones, descubriendo tesoros y cómo no, desgranando un trozo más de la trama que empezó con el primer título de la serie. Ezio cuenta con las ya consabidas habilidades de escalador, espadachín y asesino, y salvo algún que otro movimiento nuevo en el combate así como armas y armamento más variado, poco o nada te va a sorprender. A este respecto sí que hay un par de adiciones interesantes que a continuación explicaré.
Por un lado Roma se encuentra dividida en barrios, cada uno controlado con un general al cual hemos de eliminar para hacernos con el control de la zona. La forma de acceder a estos generales es completamente diferente en cada barrio, en algunos será un paseo y en otros nos costará explorar hasta el último rincón para elaborar una estrategia que permita derrotarlo. Por fin nos sentiremos como un asesino que busca los escondrijos, esquiva a los soldados, acecha a su presa y la liquida al primer descuido. Una vez conseguido, podemos quemar su torre y rehabilitar las tiendas de la zona las cuales nos reportarán beneficios cada cierto tiempo.

Asimismo, ser el maestro de los asesinos nos permitirá reclutar a un puñado de siervos a los que podemos enviar a realizar misiones por todo el mundo. Aparte de mejorar nuestra cuenta corriente, estas misiones harán que los asesinos ganen experiencia y destreza, y lo mejor de todo, podemos reclamar su ayuda en casi cualquier momento del juego, facilitando algunas situaciones que de otro modo serían bastante complejas. Es cierto que a medida que se hacen más poderosos, la efectividad de los asesinos puede hacer de algunas situaciones un paseo, pero siempre queda a nuestra voluntad acudir a ellos o no.
Como veis las mejoras jugables son muy sutiles, pero creedme que la diversión mejora exponencialmente. A ello hay que sumar la enorme cantidad de misiones secundarias que hay, desde las más tontas, hasta las más elaboradas y de temáticas muy diversas. Cualquier paseo por la ciudad, por pequeño que sea, nos brinda la oportunidad de enfrascarnos en mil y una batallas, aspecto que alarga la duración del juego hasta cotas más propias de un juego de rol.

Lo contrapartida es evidente. Si nos ponemos a hacer todas las misiones que se crucen en el camino, la historia principal, ya de por sí algo dispersa, termina perdiendo fuelle a pasos agigantados. Siempre podemos optar a centrarnos en las misiones de la trama, pero resulta difícil no sucumbir a la cantidad de alicientes que hay a nuestro alrededor. Tampoco ayuda la forma en la que se cuenta la historia, en mi opinión es demasiado intermitente y hay demasiadas pausas narrativas intrascendentes. Muchas de las misiones principales son demasiado rígidas, se notan muy encorsetadas por el guión, perjudicando tanto a la jugabilidad como a la propia trama. Que la historia pueda estar mejor contada es una tónica que se repite de anteriores entregas, y es una verdadera lástima que un juego ambientado en periodos históricos tan interesantes y con un trasfondo tan atractivo , se quede a medio camino entre lo que es, y podría haber sido.

Gráficamente el juego luce espectacular por diversos motivos. El motor gráfico bautizado como Anvil, el mismo que lleva usándose desde la primera entrega, es un auténtico monstruo a la hora de mostrar entornos abiertos con una gran cantidad de personajes en pantalla. Gracias a este motor Roma luce de maravilla, el gentío inunda sus calles de una manera muy convincente, y realmente da la sensación de estar en una ciudad llena de actividad. Tampoco se queda manco a la hora de representar escenarios kilométricos o majestuosas edificaciones fácilmente reconocibles por todos aquellos interesados en la arquitectura romana de la época. Las animaciones siguen siendo tan vivas y ágiles como en otros AC sin que haya una mejoría aparente -tampoco hacía falta-, donde sí se nota un trabajo extra es en las animaciones faciales, las cuales sin llegar a cotas de excelencia, sí que han experimentado una evolución palpable. Claro que poner todo esto en pantalla a una tasa de frames decente requiere de ciertos recortes, comprensibles por otro lado, pero que ahí están: los personajes secundarios no tienen ni de lejos el mismo detalle que los principales; la generación de escenarios es correcta, pero no así la de los transeúntes, que a veces aparecen de la nada al doblar una esquina; o alguna textura más estirada de lo normal, probablemente herencia de las versiones de consola.
A nivel sonoro toda la aventura está acompañada de un buen puñado de melodías de gran calidad, y un doblaje al castellano de nivel profesional con una elección de voces claramente identificables en la gran pantalla. En líneas generales a nivel técnico es toda una superproducción que, si bien cada vez sorprende menos, sigue estando a la altura de los mejores.

Para rematar la faena en cuanto a contenido, La Hermandad incluye un novedoso apartado multijugador con un enfoque que se aleja de los estándares actuales. En él seremos asesino y víctima al mismo tiempo, tendremos que mezclarnos con los personajes controlados por el ordenador, e ir escudriñando el escenario para desenmascarar a nuestra víctima, al mismo tiempo  que intentamos ser lo más discreto posible para evitar ser localizados. Si bien sigo considerando que el punto fuerte del juego es su campaña en solitario, es cierto que este modo multijugador no se nota como un añadido interesante, es más, me gustaría verlo evolucionado en futuras entregas porque su planteamiento es bastante atractivo y novedoso.
En definitiva, Assassins Creed: La Hermandad ha resultado ser un juego estupendo. No puede evitar sus orígenes, que en algunos aspectos suma y en otros resta, pero por lo general resulta un sandbox muy satisfactorio, con un montón de cosas que hacer que esta vez sí, consigue no aburrir a las primeras de cambio.

LO MEJOR
Hay una cantidad de cosas que hacer enorme.
Artísticamente es un juego sobresaliente.
Las novedades son pocas, pero determinantes.

LO PEOR
La trama podría estar mejor contada.
Algunas herencias de la saga siguen sin mejora.

8/10

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