CLÁSICO – Full Throttle

GÉNERO: Aventura gráfica
DESARROLLADORA:
LucasArts
DISTRIBUIDORA:
LucasArts
VERSIONES:
Mac, PC
FECHA DE LANZAMIENTO:
1995
VERSIÓN ANALIZADA:
PC

AVENTURA A GOLPE DE HEAVY METAL

La irrupción del CD ROM en la industria del videojuego trajo consigo muchos cambios. El escaso almacenamiento de los diskettes y cartuchos de la época dio paso a un formato mucho más flexible y libre de ataduras en este sentido, lo que propició una nueva corriente de juegos que apostó por llenar hasta el último byte del disco, ya fuera con contenido jugable o con escenas de vídeo de relleno. LucasArts, compañía ilustre en aquellos tiempos, había publicado algún juego en este soporte, pero se trataba esencialmente de los mismos títulos que en diskette con voces digitales, banda sonora en calidad CD y algún que otro extra. No fue hasta el año 1995 cuando LucasArts publicó su primera aventura gráfica desarrollada exclusivamente en CD ROM. Hablamos, cómo no, de Full Throttle, un juego que visto con la perspectiva que dan los años, se ve más como un experimento que como una aventura gráfica tradicional.

Fullthrottle7

El argumento también se aleja de lo que la compañía venía ofreciendo hasta entonces. Las típicas historias hilarantes de los Monkey Island, Day of the Tentacle o Sam & Max: Hit the Road, dieron paso a una auténtica road-movie de corte futurista, en la que una banda de motoristas conocidos como los Polecats, son acusados de la caída de la Corley Motors, empresa legendaria que se dedica a la fabricación de motocicletas. Ben, el líder de los Polecats, se verá obligado a desenmascarar dicho complot y limpiar el nombre de su banda. En el camino le esperan muchos kilómetros a lomos de su moto, luchas entre bandas de motoristas, y una huida constante de las autoridades hasta conseguir desenmascarar al culpable.

Fullthrottle2Jugablemente Lucas quiso subirse al carro de las animaciones prerrenderizadas, a las secuencias espectaculares, al derroche audiovisual que proporcionaba el nuevo formato, y le salió una aventura gráfica algo más “light” que de costumbre pero con una personalidad inconfundible. Al igual que en Sam & Max: Hit the Road, nos volvemos a encontrar con un interfaz muy limpio, en el que la espectacularidad visual prevalece sobre todo lo demás. La pantalla no está dividida en dos, una para la parte gráfica y otra para los comandos de acción, sino que la aventura transcurre a pantalla completa, mientras que el interfaz solo se deja ver a nuestra petición. Lejos quedaron los tiempos en los que el sistema SCUMM ofrecía hasta doce acciones disponibles, en Full Throttle se redujeron a cuatro y un sistema de inventario en el que apenas se juntan unos pocos objetos.

Fullthrottle3Y es que Full Throttle puede englobarse en esa odiosa etiqueta “casual”. No solo se simplificó el interfaz, algo que por otro lado no es necesariamente malo, sino que la aventura como tal resultaba excesivamente sencilla. Los antaño desafiantes puzles de las grandes aventuras de Lucas dieron paso a acciones mucho más sencillas, lógicas eso sí, pero de fácil resolución al fin y al cabo. La libertad de acción también fue restringida, rara vez dispones de tres o cuatro localizaciones que visitar al mismo tiempo, un aspecto atípico si lo comparas con las anteriores aventuras de la compañía. ¿Quien no recuerda cómo en los Monkey Island podías recorrer las islas de cabo a rabo resolviendo puzles con una libertad absoluta? Pero los cambios no acabaron aquí. Full Throttle incluyó algunas secuencias de acción que no fueron del agrado de todo el mundo, como por ejemplo ir sobre tu moto dando mamporros a miembros de bandas rivales, o participar en una carrera de destrucción de coches. Vistas con el tiempo son secuencias que encajan plenamente con el desarrollo del guin, pero quizá podrían haberse resuelto de otra manera más “clásica”, por decirlo de algún modo.

El uso del formato CD ROM tuvo un fuerte impacto en el apartado técnico. A pesar de que los escenarios y personajes estaban recreados en baja resolución, se consiguió dotarles de un amplio abanico de animaciones y primeros planos, capaces de rivalizar con algunas películas de animación. Más allá del tamaño de los personajes y su excelente expresividad, me gustaría destacar la calidad, y cantidad, de secuencias animadas prerrenderizadas donde literalmente “flipábamos” con el diseño artístico de todo tipo de vehículos haciendo virguerías en la pantalla de nuestro PC. Sin duda alguna, en el año 95 era de lo más espectacular que podías ver en el género. No exagero si digo que incluso hoy en día hay secuencias sorprenden por lo bien montadas que están.

Fullthrottle1Pero Full Throttle no solo sobresalíó en materia gráfica. El sonido era sencillamente brutal, y en todo momento vas a estar acompañado de una de las mejores bandas sonoras que se pueden escuchar en un videojuego. Para este ambiciosos proyecto se contó con la colaboración de la banda americana de heavy metal The Gone Jackals, la cual cedió unos cuantos temas de su segundo álbum, A Bone to Pick, para poner la guinda al espectáculo visual. Canciones como Legacy o Born Bad no hacían sino magnificar todo lo que veíamos en pantalla como pocas producciones eran capaces de hacer. El resto de aspectos sonoros fueron igualmente cuidados, y así quedó demostrado con el contundente rugido de las motos y el excepcional doblaje en inglés, que terminaron por conformar uno de los mejores apartados sonoros de la época.

Fullthrottle6

Y es que Full Throttle se siente casi más como una “película interactiva” que como una aventura gráfica clásica. Es un juego corto, de puzles muy sencillos, con alguna que otra escena de acción y, sobre todo, espectacularidad a cada clic de ratón. Algunos lo vieron como un paréntesis en la trayectoria de Lucas, un “experimento” que representaba lo que el nuevo formato podría ofrecer. Quizá como aventura gráfica pura no fuese lo que todos los seguidores de la compañía esperaban, pero como producto audiovisual, como medio para contar una historia, supuso una nueva forma hacerlo “a lo grande”. Y tanto es así que incluso hoy en día es plenamente disfrutable, de hecho dada su baja dificultad lo hace ideal para los tiempos que corren. ¿Hubiese sido mejor prescindir de algunas secuencias y potenciar los puzles? Pues seguramente sí, pero entonces no sería Full Throttle, un título de culto que todo amante de los videojuegos debería disfrutar.

LO MEJOR
La banda sonora es brutal.
Un montón de secuencias animadas a cada cual más espectacular.
Los personajes tienen carisma

LO PEOR
Como aventura gráfica, es demasiado fácil y corta.

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Un comentario el “CLÁSICO – Full Throttle

  1. Pingback: ANÁLISIS – Broken Age | La Abadía del Juego

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