CLÁSICO – Centurion: Defender of Rome

GÉNERO: Estrategia
DESARROLLADORA: Bits of Magic
DISTRIBUIDORA: Electronic Arts
VERSIONES: Amiga, FM Towns, Megadrive, PC, PC-98
FECHA DE LANZAMIENTO: 1990
VERSIÓN ANALIZADA: PC

EN LOS ALBORES DEL GÉNERO 

No  me considero lo que se dice un amante de los juegos de estrategia, más bien todo lo contrario. A lo largo de mi “carrera” como jugador pocos han sido los títulos englobados en este género que han conseguido atraparme, y lo cierto es que casi todos ellos fueron lanzados en la década de los 90. Estos gustos me han privado de disfrutar de otras grandes joyas que se han forjado nombres muy importantes a lo largo del tiempo. Qué os voy a contar que no sepáis: Age of Empires, Starcraft, Warcraft, Company of Herores, Warhammer… y así un largo etcétera de producciones que cuentan con millones de seguidores en todo el mundo. Mis primeros pinitos con el género se remontan a comienzos de los 90, y fue entonces cuando mejor lo pasé disfrutando de sus incipientes títulos.

La escasa potencia de las máquinas de 8 bits daba para pocas alegrías en el género, de hecho hubo que esperar a los 16 bits para ver las primeras apariciones de renombre, como Civilization, Pirates, Sim City o Populous. Sin embargo, el primer juego del género que me robó el corazón fue Centurion: Defeder of Rome, un título que por aquel entonces era completamente desconocido para mí, y del que tras degustarlo en incontables ocasiones, acabó por destaparme las ganas de indagar en el género. Se trataba de un producto de concepción sencilla, con un interfaz muy amigable para la época en que fue lanzado -1990- y cuyas posibilidades y profundidad iban mucho más allá de lo que se adivinaba tras un primer contacto.

Centurion: Defender of Rome es un juego de estrategia de gestión por turnos ambientado en la época del Imperio Romano. Empezamos como un joven legionario de Roma a cargo de un ejército y unos pocos denarios, siendo nuestro objetivo el de ir expandiendo el imperio hasta hacernos dueños del mundo conocido. Para ello en cada año –un turno del juego- contamos con una serie de opciones con las que gestionar el imperio, como regular la imposición de tributos,  reclutar un nuevo ejército, o incluso preparar eventos para mantener contentos a los ciudadanos. Sin embargo la gestión no era el único punto al que debíamos prestar atención. Como he mencionado anteriormente, el objetivo principal del juego es expandirse, y por consiguiente, los enfrentamientos entre regiones eran el pan de cada día.

La anexión de provincias puede ser conseguida mediante la diplomacia eligiendo las frases adecuadas antes del enfrentamiento, o bien mediante la fuerza bruta. Llegados a este punto nos trasladamos al campo de batalla donde has de demostrar tus dotes de estratega haciendo uso de tácticas prefijadas, o bien dando órdenes a las unidades individualmente. Como era la tónica vista en los juegos de estrategia de la época véase Defender of the Crown o Pirates, varias de las tareas se resolvían mediante minijuegos bastante entretenidos, y Centurion se apuntó a la moda. Aparte de las citadas batallas, también había carreras de aurigas a lo Ben Hur, duelos a muerte como Spartacus, y batallas navales desde una perspectiva aérea, todas ellas con su propio mecanismo jugable e igualmente entretenidas. Este aspecto propiciaba que las partidas fuesen muy dinámicas, siempre hay algo que hacer, que regular, que controlar.

Otro de los aspectos que me atrapó fue el apartado técnico. Recuerdo aquella presentación en la que tras la narración de la leyenda de Rómulo y Remo, aparecía un mapa de Europa con las aguas agitándose mientras la Adlib daba el do de pecho con una banda sonora realmente espectacular para la época. Y el resto del juego no le iba a la zaga. Prácticamente todas las áreas estaban representadas a nivel gráfico de una manera más que notable, llevándose la palma los escenarios de las batallas en tierra firme, o las carreras de aurigas. Quizá me deje llevar porque fue uno de los primeros contactos que tuve con un juego en la que la paleta de 256 colores en pantalla se aprovechaba medianamente, o quizá no, pero Centurion siempre me pareció un gran juego a nivel gráfico que incluso hoy en día no da demasiada grima al verlo funcionar. Del apartado sonoro solamente queda decir que más de 20 años después de su lanzamiento, sigo sorprendiéndome tarareando alguna melodía de batalla, o el mencionado tema que acompaña a la presentación.

Prácticamente todas las versiones gozaron de un apartado técnico muy similar, con las diferencias ya habituales que solía haber entre el hardware de la época. Por ejemplo el PC destacaba ligeramente por la paleta de colores, mientras que la versión de Amiga lo hacía con una música más elaborada y efectos de sonido durante los combates. Tampoco se quedaba atrás su adaptación a Megadrive, la cual perdía algo de colorido en las batallas, pero por otro lado también mostraba un apartado sonoro muy cuidado.

No obstante la principal virtud que encontré en Centurion fue el acertado equilibrio entre profundidad estratégica y jugabilidad. Su intención no era equipararse con la complejidad vista en Civilization, sino más bien ir un pasito más allá a lo ofrecido por Cinemaware y su Defender of the Crown. Es decir, dotar al género de minijuegos apoyados por una gestión más o menos compleja, sin que el usuario no habituado tuviese que perderse entre farragosos –para los no aficionados al género- menús y submenús de opciones. Y en mi opinión lo consiguieron con creces sin que por ello se perdiera la esencia de la gestión por el camino. Porque sí, Centurion es un juego sencillo de manejar, es más, hasta parece fácil de finalizar, pero no os llevéis a engaño. Existen cuatro niveles de dificultad, y si bien los dos primeros resultan bastante asequibles, los dos siguientes suponen la auténtica salsa del juego, en especial el más elevado donde cada decisión no se puede tomar a la ligera si no quieres pasarte el juego sofocando revueltas de tus propios compatriotas.

A título personal puedo decir que Centurion fue el primer juego de estrategia con el que realmente disfruté, y gracias al cual he acabado probando otros títulos del género tanto o más recomendables. Tengo claro que no es una producción que haya pasado a la historia de los videojuegos como un grande de la estrategia, ni siquiera como un producto revolucionario o precursor de lo que estaría por llegar más adelante. Sin embargo Centurion tiene el “privilegio” de ser ese juego que, como aquél que dice, me descubrió un nuevo género al que previamente no había prestado atención.

LO MEJOR
Una gestión sencilla gracias a un interfaz claro y sin complicaciones.
Gráficos y sonidos muy cuidados para la época.

LO PEOR
No es tan profundo como otros grandes del género.
La traducción al castellano es infame.

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2 comentarios el “CLÁSICO – Centurion: Defender of Rome

  1. Totalmente de acuerdo. Este juego me enganchó como pocos, y lo jugué y rejugué durante años. Tenía algo “épico” que lo destacaba de otros. Lo pude jugar cientos de veces y disfruté cada una de ellas.

    Gran juego, saludos.

  2. Además, si ya dominas el juego, puedes echarte una partida “rápida” en cualquier hora que tengas suelta, no es de esos juegos que son tan complejos que cada movimiento requiere de mucho estudio previo.

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