ANÁLISIS – Dead Space 2

GÉNERO: Acción
DESARROLLADORA:
Visceral Games
DISTRIBUIDORA:
Electronic Arts
VERSIONES:
PC, PS3, Xbox 360
FECHA DE LANZAMIENTO:
25.01.2011
VERSIÓN ANALIZADA:
PC

UNA CONTINUACIÓN CASI IMPECABLE

La saga Dead Space es, sin duda, una de las más agradables sorpresas de la actual generación. Su primera entrega apareció, allá a finales de 2008, sin apenas hacer ruido, y rápidamente acaparó con todo merecimiento, críticas positivas de la gran mayoría de los usuarios. El caso es que Dead Space no inventó nada, sino que se limitó a coger un poquito de ese juego, otro poquito de esa película, y lo ofreció en un envoltorio técnico y jugable sin fisuras. Todo ese trabajo se vio apoyado de cómics y películas de animación que ahondaron en el trasfondo del juego, y que se revelaron como una más que acertada campaña de marketing. Sin ser un éxito comercial arrollador, cosa complicada para una nueva licencia, el nombre de Dead Space se hizo con un hueco importante en esta complicada industria, lo que nos lleva implícitamente a su segunda parte.

Dead Space 2 es un juego atractivo por muchas cosas de las que hablaré a continuación, y una de ellas es la trama. A simple vista puede parecer la enésima historia de una forma alienígena capaz de mutar a todo humano viviente, pero lo cierto es que hay más donde rascar. Existe un trasfondo de religiones y fanatismo, una reliquia desenterrada con poderes desconocidos, y personajes en la sombra que luchan por hacerse con el dominio de ese “algo” con no muy buenos fines. El punto de partida de Dead Space 2 tiene lugar tres años después de lo sucedido en el original. Isaac Clark, el protagonista del primer juego que ahora tiene cara y habla en perfecto castellano, despierta en la estación espacial conocida como El Eje. Sus recuerdos durante estos años son nulos, es como si hubiese despertado de un profundo sueño, un sueño plagado de macabras alucinaciones en las que su novia no cesa de atormentarle. Lo único que tiene claro es que la estación se encuentra plagada de necromorfos, y que hay que salir de allí pitando.

Dead Space 2 es, ante todo, una continuación conservadora. Visceral Games no ha corrido ningún riesgo apostando directamente a caballo ganador. La base jugable permanece prácticamente inalterada: la misma perspectiva en tercera persona, la misma ambientación en entornos cerrados poblados de necromorfos, el mismo sistema de mutilaciones, de mejora de armas… Sí, es un Dead Space 1 con una historia diferente y cuatro pinceladas, eso sí, muy bien dadas. El control de Isaac se nota más rápido y preciso, hay nuevo armamento, más variedad de enemigos, menos linealidad en algunos escenarios, y más momentos épicos en los que hemos de reaccionar lo más rápidamente posible. Muy a mi pesar, se ha desaprovechado la ocasión para hacer que Isaac pueda disparar su arma sin la necesidad de apuntar previamente, lo que hubiese supuesto una clara mejora de cara a dinamizar los enfrentamientos.

Entre estas novedades me gustaría destacar la posibilidad de arrancar los miembros afilados de los necromorfos muertos y usarlos como arma, poder volar en gravedad cero, así como romper algunos cristales de la estación provocando el vacío y expulsando al espacio a todo bicho viviente. No solo es un recurso original sino también inteligente, ya que puede sacarnos de más de un aprieto cuando los enemigos llegan en avalancha. No obstante esto sucede únicamente en momentos puntuales, pues el desarrollo está planteado en base a combates menos numerosos pero igualmente agobiantes. Dead Space 2, al igual que su predecesor, no recurre a la acción descontrolada, sino que mima cada situación, cada enfrentamiento, con el único objetivo de hacerte sentir pánico. No es un survival horror puro y duro, pero en niveles de dificultad elevados donde la munición no abunda y los enemigos te machacan con dos golpes, se asemeja bastante.

Y en esta sensación tiene mucho que ver la ambientación. No estamos ante un juego de terror psicológico como pueda serlo Amnesia, pero los desarrolladores han sabido recrear una atmósfera capaz de mantenernos en tensión toda la partida. Esto se consigue gracias a una puesta en escena exquisita, donde los juegos de luces y sombras son mucho más acusados que en su predecesor, y a un apartado sonoro que sabe cuando tiene que meter ese gruñido, esa voz tras tu nuca, para terminar de acongojarte. Técnicamente no va mucho más allá de lo visto en Dead Space 1, pero aún así se deja notar una mejora palpable en la recreación de interiores y la mencionada iluminación, así como las animaciones de los necromorfos cuya agilidad nos hará sudar la gota gorda. El diseño artístico se impone sobre la fuerza bruta, y Visceral Games ha sabido imprimir un carácter oscuro, agobiante y opresivo a los interiores de la estación. Y lo cierto es que tampoco se necesita mucho más, Dead Space 2 funciona realmente bien sin necesidad de correr sobre el “CryEngine” de turno.

La campaña para un jugador presenta algunas irregularidades. El porcentaje de acción, exploración y puzles me ha parecido similar al primer Dead Space salvo en los tres últimos capítulos del juego, en los que sí se apuesta claramente por la acción más descontrolada. Además, la mayoría de los momentos épicos están centrados únicamente durante la primera mitad del juego, dando la sensación que la campaña está mucho más cuidada en un tramo que en otro. Ambos aspectos propician que la sensación final una vez terminada la campaña, sin ser ni mucho menos mala, sea algo agridulce. Recomiendo, eso sí, jugarlo en dificultad Alta como mínimo, donde la munición y los botiquines escasean, y en el que cada enfrentamiento puede ser el último. Solo así disfrutaremos de 10 horas de lo que es la auténtica esencia de Dead Space 2, una experiencia rica en tensión como pocos juegos de esta generación son capaces de ofrecer. También hay un modo multijugador en el que ambos bandos, humanos y necromorfos, luchan entre sí. Este apartado puede verse como un aliciente, un complemento más, pero lo cierto es que ni suma ni resta, ya que la razón de ser de Dead Space 2 es su campaña en solitario.

En resumidas cuentas, Dead Space 2 tiene casi todo lo que se puede pedir a una buena continuación. Las novedades de esta secuela han contribuido definitivamente a enriquecer la experiencia que ya vivimos en el primer juego, y eso se deja notar en cuanto nos ponemos a los mandos de Isaac. Mejores gráficos, mejor jugabilidad, mejor ambientación, más posibilidades en los combates, y así un buen puñado de “detallitos” que convierten a este título en una gran continuación, que solo se ve salpicada por algunos altibajos en el desarrollo de la campaña.

LO MEJOR
La ambientación es sublime.
El control de Isaac se nota más rápido y directo.
Las novedades incluidas mejoran el juego.

LO PEOR
Seguimos sin poder disparar el arma sin apuntar previamente.
Los últimos niveles de la campaña apuestan demasiado por la acción.

8/10

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