CLÁSICO – The Secret of Monkey Island

GÉNERO: Aventura gráfica
DESARROLLADORA: Lucasfilm Games
DISTRIBUIDORA: Erbe
VERSIONES: PC DOS, Amiga, Atari ST, FM Towns, MAC, Sega CD
FECHA DE LANZAMIENTO: 1.990
VERSIÓN ANALIZADA: PC DOS

LA AVENTURA MÁS LEGENDARIA

Remontémonos por un momento al ya lejano año 1.990. Los PC, Amiga y Atari ST sustituían a los vetustos Spectrum y Amstrad que tantas alegrías nos habían dado durante un lustro, y daba comienzo una revolución tecnológica que permitió la evolución de géneros nuevos como el de la aventura gráfica. Gracias a ese salto se pudieron trasladar a los monitores de la época las típicas aventuras conversacionales, ahora apoyadas de gráficos y un interfaz “point and clic” accesible a todos los públicos. La fórmula estaba creada, ahora sólo faltaba explotarla con buenos planteamientos y guiones que podían dar de sí juegos más elaborados que los arcades y plataformas de la época. Si bien títulos como Maniac Mansion, Loom o Indiana Jones y la Última Cruzada ya habían sentado cátedra en este incipiente género en España, la consagración llegó con The Secret of Monkey Island, para muchos la mejor aventura gráfica jamás creada.

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“En lo más profundo del Caribe … La Isla de Melee”. Con estas palabras daba comienzo la estupenda introducción de este clásico mientras una fabulosa melodía de apertura, que ya forma parte de los mejores temas musicales del mundo de los juegos, sonaba con la isla de Melee de fondo. Este era el punto de partida de la historia de Guybrush Threepwood, un joven recién llegado al caribe con el empeño de convertirse en pirata.  Pero esto es sólo la punta del iceberg de una fascinante historia de piratas que incluye todos los ingredientes necesarios para parir un clásico. A Guybrush le esperan cientos de duelos a muerte con la espada, perderse por bosques laberínticos, convertirse en capitán de un barco, viajar a Monkey Island, luchar por la chica de sus sueños y cómo no, liberar al caribe del pirata fantasma más malvado de todos los tiempos. ¿Qué más hace falta para sentirte un pirata frente a tu monitor?

monkey2Más allá de la fabulosa ambientación, de los inteligentes diálogos, o de la gran vertiente técnica de la que hablaremos más tarde, The Secret of Monkey Island se desmarcó de la competencia con un diseño de puzzles simplemente magistral que evitaba los típicos “atascos” por un puzle imposible que te imposibilitaba avanzar en la historia. Sin embargo la obra de Lucasfilm borró prácticamente de un plumazo este problema. El cómo es muy sencillo. Monkey Island presentaba puzles globales cuya solución implicaba la resolución de otros tantos puzles menores. Si te quedas atascado en un sitio no tienes porqué obcecarte con él , ya que siempre habrá otra cosa que hacer. Se trataba de un diseño totalmente evolucionado respecto a lo visto en el género, y cuya perfección se vería un año más tarde en el lanzamiento de su secuela, Lechuk’s Revenge. Era un diseño flexible amparado en una libertad de acción mucho mayor a lo habitual. Desde el primer momento Guybrush tiene acceso a una gran cantidad de lugares por las que puede campar a sus anchas, bien desde un mapa general o bien recorriendo las calles charlando con los piratas, recolectando objetos y resolviendo puzles menores. El interfaz, bautizado como SCUMM, tenía mucho que decir al respecto, ya que era simple y potente al mismo tiempo. Con él se crearon las mejores aventuras gráficas de la época, demostrando que no era necesario teclear secuencias de comandos, muchas veces exasperantes, para crear un juego desafiante, rico y profundo en argumento.

monkey1Pero por si algo destaca The Secret of Monkey Island, era por la cantidad de situaciones, ya legendarias, que vivíamos en la piel de Guybrysh Threepwood. Y es que resulta casi imposible recordar un juego que te premie con tal cantidad de momentos inolvidables: las conversaciones con el tendero y la sacerdotisa vudú, los duelos a insultos con espadas, el primer encuentro con la gobernadora, nuestra actuación estelar con los Fetuccini Brothers en el circo, el uso del pollo de goma, el “aterrizaje” en Monkey Island, el primer contacto con Cara Limón y sus compañeros, el interior de la cabeza del mono gigante… Son tantos y tantos que tendríamos que dedicar páginas enteras a deleitarnos con cada uno de ellos. Estos grandes momentos vienen apoyados por un elenco de personajes simplemente fenomenal, empezando por el propio Guybrush, el típico antihéroe torpe e inmaduro, pero a la vez intrépido y divertido;  la gobernadora Elaine Marley, poderosa mujer de fuerte carácter capaz de dejar sin saliva al protagonista de la aventura; Lechuck, el pirata fantasma que asola los mares del Caribe enamorado de la gobernadora; la sacerdotisa vudú que mostrará a Guybrush su incierto futuro; Herman Toothrot, el náufrago loco que seguirá al héroe en su paso por Monkey Island; o Stan y su negocio de venta de barcos usados al mejor precio. Todos ellos tienen una personalidad propia muy acentuada, y sus diálogos, repletos de comentarios jocosos, son de lo mejorcito que puedes encontrar en el mundo del videojuego.


Cuando The Secret of Monkey Island vio la luz, se trataba sin duda de uno de los juegos con mejores gráficos del momento. El trabajo de los diseñadores, exprimiendo los 16 colores en pantalla del formato EGA, fue simplemente magistral. Parece mentira que tan sólo 16 colores en pantalla a una resolución que hoy en día parece ridícula, puedan crearse escenarios tan bellos y con tanto detalle. Han pasado más dos décadas desde su lanzamiento y se me antoja imposible una ambientación mejor para los misterios que esconden las islas caribeñas. La representación de los personajes tampoco se queda atrás, destacando sobre todo la variedad de animaciones que tienen y los fabulosos primeros planos en los momentos más relevantes del juego, donde se puede apreciar con todo detalle el trabajo de creación, casi enfermizo, realizado con unos pocos pixeles. Nos encontrábamos pues ante un juego que no sólo sorprendía por sus excelentes gráficos, sino también por la personalidad y encanto que destilaban cada una de sus pantallas.

monkey5Era, en definitiva, una obra de arte como pocas se han visto a lo largo de la historia de los videojuegos. ¿Pero qué sería de la ambientación sin un sonido acorde? Michael Land fue el responsable de crear una de las bandas sonoras con más gancho que jamás se han oído. Las abundantes melodías no sólo se limitaban a acompañar en momentos puntuales, sino que se convertían en protagonistas directas de la aventura. Monkey Island fue uno de los primeros juegos que de verdad sacaban partido a las incipientes tarjetas de sonido como Adlib o Soundblaster, pero incluso el arcaico pitido del altavoz del PC sonaba a gloria. Pocos juegos hasta la fecha podían presumir de una banda sonora tan bien orquestada, tan abundante en cuanto a temas, y sobre todo tan pegadiza.

monkey7The Secret of Monkey Island apareció inicialmente para PC, Mac y Atari ST. En compatibles ocupaba la “friolera” de 4 disekettes de 3 ½, en los cuales se incluía la flamante versión EGA con 16 colores, aunque también se podía ejecutar en CGA y Hércules. Pero hubo muchas más versiones. Amiga recibió una versión ligeramente superior a la versión EGA de PC gracias a sus 32 colores en pantalla. Meses después de su lanzamiento se comercializó una versión PC VGA con 256 flamantes colores en pantalla, que daban un toque ya magistral al apartado visual, y cuyos escenarios harían palidecer a un buen puñado de juegos posteriores. Ya en 1992 se lanzó en CD-ROM la versión VGA con melodías en formato CD Audio, y un remozado interfaz en el que destacaban la aparición de dibujos para representar los objetos del inventario, así como la eliminación de tres acciones que apenas se usaban en la versión original. Adentrándonos en el mundo consolero, Sega CD dispuso de su propia adaptación con escenarios a 64 colores, aunque los tiempos de carga terminaron por penalizar la jugabilidad.

Desde el momento de su lanzamiento, The Secret of Monkey Island pasó a convertirse en un clásico atemporal, y en el ejemplo en el que todas las compañías se fijaban, algunas sin el menor pudor, sobre cómo hacer una aventura gráfica magistral. Este juego supuso un enorme salto en calidad, no sólo por sus estupendos gráficos y banda sonora, sino por un guión bien diseñado y sobre todo por mostrar los puzles más ingeniosos que se habían visto hasta el momento. Además, el nivel de dificultad estaba perfectamente regulado para que fuese un desafío al más experto en el género, y al mismo tiempo accesible para el resto de los jugadores ocasionales. Si en algún momento llegaba el tan temido atasco, la gran puesta en escena, los hilarantes diálogos y las abundantes situaciones cómicas, te invitaban a seguir exprimiendo tu cerebro hasta conseguir desvelar el secreto de Monkey Island.

Se suele decir que cualquier tiempo pasado siempre fue mejor, y en este caso creo con firmeza que así es. En una época de transición tecnológica, The Secret of Monkey Island supo enseñar el camino hacia el futuro de un nuevo género, la aventura gráfica, que vivió años esplendorosos siempre al amparo de lo que había ofrecido esta obra maestra. Hoy en día, inmersos en los mundos tridimensionales fotorrealistas, sorprende echarse una partida a The Secret of Monkey Island y ver cómo cada pantalla es capaz de decirte “algo más” que la mayoría de los juegos actuales. Y ahí reside el encanto de este juego, que pasados casi 20 años de su lanzamiento, sigue fresco y actual como el primer día. Lo único que lamento a nivel personal es que me lo he acabado más de 20 veces, y guardo una enorme envidia de todo aquél que aún no lo ha catado. Volver a vivir todas las situaciones como si de un novato se tratara es algo impagable. Si aún no has tenido la oportunidad de echarle el guante, yo de ti esperaría ni un segundo más. Vivirás una de las mejores experiencias que jamás podrá proporcionarte un juego.

LO MEJOR
La implementación de los puzzles es magistral.
El diseño artístico de cada escenario es una obra de arte.
Los personajes, diálogos y situaciones son ya legendarios.
Una banda sonora que sigue encandilando incluso hoy en día.

LO PEOR
El uso algo rocambolesco de algunos objetos.

 

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4 comentarios el “CLÁSICO – The Secret of Monkey Island

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